lunes, 31 de mayo de 2010

Anoche volví a soñar

Anoche volví a soñar contigo, soñé que dábamos un paseo por un mirador de una ciudad muy bonita, andábamos… Cogidos de la mano como si lleváramos toda la vida juntos, no hacía más que esperar con ansia el momento en el que se juntaban nuestros labios, cada caricia era mágica. No sé cómo describir esos momentos… Porque solo son sueños. Aún no tienes cara ni tus labios tienen nombre… Ni siquiera sé el nombre de la ciudad en la que estábamos, solo sé que espero poder soñarte una cara y un nombre para esos labios… Sólo espero que no seas más que un sueño…

By Caphead!

miércoles, 26 de mayo de 2010

Verano


La brisa me acaricia el cuerpo, con ese olor a salitre tan típico en la playa. Ya empieza a anochecer, pues cuando más me gusta a mí ir a observar el oleaje es por la tarde-noche, para desconectar de lo que he hecho durante el día. Después de estar todo el día en la casa, contigo, con las tareas, tirados en el sofá… necesito desconectar.

Sí, ya sé que no he hecho mucho, pero no es que esté cansado. Estoy asustado. Si me alejo de ti, de la casa, del mullido sofá, del calor que me ofrecías, es porque tengo miedo. No sé qué va a pasar. Ni cómo superarlo. Por eso hago lo que hago.

Quedan dos semanas para que se acabe el verano. Dos semanas para que nos vayamos de aquí, cada uno por su lado. Y no sé si lo voy a poder soportar. Tengo que romper la rutina, desacostumbrarme a estar todo el día contigo, a aprender a vivir sin ti. Y sé que es difícil, y más para la gente como yo, tan blanda y tan estúpida. Odio engancharme a la gente como lo hago, siento que no quiero, pero no puedo evitarlo… Cada uno tiene sus defectos, o igual es algo bueno, una virtud. Pero da igual, estoy aquí sentado, en la arena, mirando al mar, viendo a los chiquillos jugar con la pelota delante, parejas paseando tranquila y felizmente. Y yo aquí, tratando de olvidarte, sabiendo que te voy a ver en una, o tal vez dos horas. Y sabiendo que mañana volveré a estar todo el día contigo, en la casa, tirados en el sofá, dándonos calor y un amor que ambos sabemos que es temporal, algo prácticamente imposible si me permites decirlo. Al final acabaremos mal, tristes, con un último beso de despedida, un adiós que pasará lentamente de mis labios a los tuyos, o viceversa. Un adiós hasta el verano que viene, si no has encontrado pareja. O si me despiertan las neuronas, me olvido de ti en un jodido mes. O tal vez no, tal vez ya te tengo dentro para siempre.

Dejo de pensar, o sino nunca alcanzaré mi meta. Daré un paseo y volveré a casa, sí. Y mañana estaré contigo. A veces hay que joderse y aguantar.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Sueño

Sueño contigo, con despertarme a tu lado cada mañana, con recorrer tu cuerpo con mis dedos, acariciándote, y volar contigo a otro mundo, a otro cielo, a otro lugar.
Sueño contigo, con tus ojos, con tu boca, tus manos, con todo lo que tenga que ver contigo.
Sueño contigo...
...Y me despierto.

Búscate

Sus dedos, manchados de tinta, recorrían el papel, veloces como un rayo, buscando la información como un zorro sigue a su presa. Tenía que encontrarlo, tenía que encontrar al causante de sus pesadillas; al que le impedía encontrar paz a lo largo del día; el que no le dejaba dormir. Buscó, buscó, y siguió buscando. Pero algo se le escapaba. Necesitaba una pista, algo que lo condujera a su objetivo. Miles de hojas se alzaban ante el, formando innumerables columnas de papel que luchaban contra la gravedad por no caer. Imágenes, periódicos, textos... Había de todo menos una pista. Y él solo buscaba su nombre. Un nombre entre millones de palabras. Una de mota polvo en el universo. Por supuesto que no lo encontró. No existían los días de suerte. Y si exisitían, no en su vida. Siguió buscando, y nunca paró.

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< Una mirada, el cruze de unos ojos con otros, por muy breve que sea, es algo excepcional >.

lunes, 19 de abril de 2010

Ojos.

Esos ojos marrones que tanto añoraba...
Aquellos ojos que veía a diario, que se separaban de él lo más mínimo posible, que le sacudían por la mañana para despertarle… Ya se había convertido aquello en rutina, no se imaginaba la vida sin compartirla con aquellos ojos marrones. Pero un día, sin más, se fueron. Lo abandonaron.
Sin una palabra de despedida, sin avisar, simplemente se fueron. ¿Y ahora qué?
Se levantaba sin fuerzas por la mañana, caminaba todo el día cabizbajo, pensando, volando en su imaginación, soñando con que algún día volvería a ver aquellos ojos. Inocente…

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Bueno, necesitaba escribir sobre un tema de este tipo, una mariconada ya ves... pero no se, estoy falto de ideas, y la inspiración me viene en la ducha, así que tú dirás qué coño hago xD. Me estoy planteando hacer una historia un poco más larga, con varios capítulos... Ya veremos qué surge.
Salud

miércoles, 27 de enero de 2010

Media Naranja.

Érase una vez un hombre muy solitario que empezó a caminar por el desierto y se perdió. Y en su desesperación, se encontró una lámpara mágica. La frotó, y apareció un mago que le concedería tres deseos.
Primero, el hombre solitario pidió tener una bonita residencia fuera del desierto. El genio hizo que aparecieran allí.
El hombre, maravillado, pidió tener amistades. El genio le regaló unos amigos.
Y para finalizar, el Solitario pidió encontrar su Media Naranja.
Cuando los deseos se acabaron, el hombre se deshizo de la lámpara, para que otros la pudieran encontrar...

Dicen que el hombre aún vive sólo, en la calle, hablando con las paredes, y acostándose con una fruta.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Nochecita

Íbamos a cenar a un restaurante. Estuvimos vagando por las calles del centro un buen rato, por callejones que no habíamos pisado en nuestra vida pero sabíamos que estaban ahí.

Al final lo encontramos: Un lugar, ni caro ni barato, acogedor, con gente amable. No me acuerdo de cuántos ni quiénes éramos. Pedí ir al baño, y una de las camareras me acompañó, a pesar de que el local no era muy grande. Entré dentro… Y ella conmigo.

Me quedé pasmado, pero nadie habló. Nos miramos fijamente y… todo pasó muy rápido. Hicimos el amor. Fue corto pero intenso, y yo todavía no había salido del estado de shock cuando salí del baño tras ella. Entonces me di cuenta. Estaba en el aire, en el suelo, en el sonido, en la ropa, en la comida del bar… Fue como un sexto sentido que se activó. Algo pasaba, y era algo muy gordo. Volví al comedor un poco extrañado, mis acompañantes me miraban con cara de pena, y la demás gente… Bueno, directamente, era cara de odio, de que se estaban controlando para no lanzarme cuchillos. Volví a mirar a mis amigos, y su cara ya no era de pena; ahora decían huye, corre, que no te pillen. Sólo eran gestos, pero les hice caso.

Salí del local, y sentí que todo el mundo se fijaba en mí, que me miraban mal. Yo no sabía qué estaba pasando. Y empecé a correr. Al momento, una multitud enfurecida salió detrás de mí, haciendo que mi adrenalina se impulsara hasta las nubes y haciendo que yo corriera más deprisa. No me cansaba, directamente mi miedo aumentaba. No podía parar.

Llegué a la Alameda. Había pasado un puente del cauce del Turia a toda velocidad, con cada vez más gente a mis espaldas. Cuando me cruzaba con alguien, en cuanto me reconocían, se sumaban a la multitud. Les saqué bastante ventaja, y en un momento que me pude girar a mirar, descubrí que, a parte de ser ya cientos (por no decir miles) de personas, llevaban cuchillos, palos y bates de metal. No me lo podía creer. ¿Qué cojones he hecho? Me dije. Pero esto no lo supe en ese momento, ni nunca lo llegaría a saber…

Me empezaba a cansar, y, al verme flaquear, mis seguidores aumentaron su velocidad, contentos al ver a su presa cansada. Luego todo pasó muy rápido. Me atraparon, me golpearon, pero no mucho tiempo. Me cogieron y me llevó la multitud hacia otro lado, no veía nada. Estoy muerto, pensaba. Y seguramente hubiera sido así, si no existieran ellos. La gente que defiende a las minorías. Joder, pensé, esto es increíble. Otra masa de gente llegó, aunque era más pequeña que la otra, y estas chocaron. Pasé de una multitud a otra, y vi que nadie me cogía. Así que seguí corriendo, escapé hasta mi casa.

Yo, por aquel entonces vivía en un hostal en el centro, una especie de casa de campo muy grande en la que alquilaban habitaciones. Entré por la puerta de atrás, no me vio el dueño. Llegué a mi habitación y me tumbé en la cama. Sabía que me encontrarían, pero daba igual. Me dormí. No quería luchar contra medio mundo.

Cuando me desperté, ya no era el mismo. Quiero decir, seguía siendo yo, moral y espiritualmente. Pero físicamente había cambiado. Era yo. Pensé. Y antes, ¿quién era? Nunca lo supe. Solo sabía que estaba a salvo, en una plaza llena de gente enfurecida. Y en primera fila, yo, con mis compañeros del restaurante. Nadie me dijo entonces lo qué había pasado. Sólo pude saber que iban a colgar a un amigo mío. Lo supe porque yo estaba en primera fila, lógico. Habían más de mil personas. Todo pasó muy rápido. Mis amigos empezaron a llorar, y al que colgaban ni se inmutaba, como si pensara que se lo merecía. En cuanto el verdugo le puso la soga alrededor del cuello y lo alzó, yo salté enfadado: “¡¡No ha sido él, he sido yo!!”. Entonces, me miró y dijo:
“Da igual, si sois prácticamente iguales”.
Todo el mundo se iba ya, mis compañeros seguían llorando, y tú, ahí colgado, aguantando la respiración hasta que llegara la muerte. Corrí y te arranqué la soga, te bajé. No se aún como lo hice. Mis amigos y tú os quedasteis mirándome, un poco flipados. Cogí el cartel que anunciaba tu muerte, no ponía ni el porqué. Me daba igual. Lo cogí y corrí.

Ha sido una extraña historia. Pero te la escribo para que sepas todo lo ocurrido aquella noche. Aún conservo el cartel. Ya te lo devolveré, pero espero que queden años para que te vayas de nuestro lado.

Cuídate.

Tu amigo Miguel.

Mibilongo 12/10/09

Palabras De Hormigón

Bienvenidos!
Este nuevo blog es un proyecto realizado por Cometa Rojo, Cap Head y yo, Mibilongo.
Aquí pondremos fotos de graffitis y historias escritas por nosostros mismos.
Que os guste.